Javier Milei y la reconstrucción de la Justicia en los espejos de Menem y los Kirchner


“El inicio de la reconstrucción de la Justicia: en un verdadero hito se aprobaron 74 pliegos”, publicó el jueves a la tarde el presidente Javier Milei en su cuenta de X. Festejaba la aprobación en el Senado de la designación de los primeros jueces de su mandato para ocupar cargos vacantes. El hito se cimentó sobre otro: en 2024 y 2025 no se nombró ningún magistrado, algo que no ocurría desde el 2000. Eso provocó que el 40 por ciento de los cargos de jueces estén vacantes.
De esa falencia, la necesidad de “la reconstrucción de la justicia”. Y la pregunta, ¿qué Justicia quiere construir? y sobre todo, ¿para qué?. El Gobierno tiene dos espejos para lo bueno y lo malo en ese camino. Los gobiernos de Carlos Menem –al que Milei elogia- y de Néstor y Cristina Kirchner –a los que denosta-. En esos períodos, desde la Corte Suprema de Justicia de la Nación a los jueces de primera instancia, se crearon “imperios” judiciales.
Entendieron que desde esos despachos -silenciosos, sin caras y nombres conocidos para el gran público- se toman decisiones que los afecta directamente, tanto en las políticas de gobierno, como a los funcionarios que cometen delitos y quieren protección. Y buscaron moldear un Poder Judicial a sus necesidades, lo que no siempre lograron porque los jueces también juegan sus partidos. Para eso tuvieron una característica: poder político. Algo que Milei tiene en construcción.
Quienes conocen al actual Presidente cuentan que los temas judiciales lo aburren y se desentiende. Pero una necesaria reconstrucción de la Justicia lo obliga a involucrarse.
La construcción del Poder Judicial se inició con el regreso de la democracia. Raúl Alfonsín asumió en 1983 con los jueces de la dictadura militar. En su mandato, según datos oficiales, nombró a 506 jueces nacionales y federales. Una época donde los magistrados eran su señoría y hablaban a través de sus sentencias. Estaban lejos de las portadas de los diarios y ese Poder Judicial quedó bajo el prestigioso paraguas de la Cámara Federal que hizo el juicio a las juntas y condenó a genocidas de la dictadura.
Menem modificó ese perfil. Duplicó los juzgados federales de primera instancia –los que investigan la corrupción-, creó la Cámara Federal de Casación Penal y los tribunales orales. Ante la cantidad de nuevos cargos se les dio un edificio judicial específico que fue lo hoy es Comodoro Py –que iba a tener una centralidad en la política nacional en el futuro- y repartió cargos al mejor estilo de la fiesta menemista.
Ascendió jueces y fiscales en una época que las designaciones eran a dedo del Poder Ejecutivo con la aprobación del Senado. Así, Menem en sus dos mandatos nombró a 734 magistrados y 425 fiscales. Y reformó la cúspide judicial. Creo la “mayoría automática menemista” de la Corte Suprema que llevó de cinco a nueve integrantes.
“Menem tuvo una lógica de captación de la justicia”, recuerda un actual integrante de la justicia que protagonizó esos años. El entonces ministro del Interior Carlos Corach –de amplia influencia en tribunales- tenía en su despacho una lista de quiénes querían un cargo y los recibía para conocerlos y dar su aprobación.
El menemismo puso en la superficie a los operadores judiciales y los servicios de inteligencia a relacionarse con la justicia para obtener favores. A ese Poder Judicial llegaron los Kirchner en 2003.
En sus tres mandatos, Néstor y Cristina Kirchner designaron a 543 jueces y166 fiscales ya con la intervención del Consejo de la Magistratura, que no escapó a su politización. “Mantuvieron la lógica de la captación pero la ideologizaron, sobre todo en la justicia laboral”, resume otro magistrado sobre la justicia de los Kirchner.
Un ex fiscal de Comodoro Py hace unos años planteaba: “¿sabes cuál fue la diferencia entre el menemismo y el kirchnerismo? El menemismo pedía algo y si le decías que no lo entendía. El kirchnerismo no entendía los no, exigía”.
En esos años los operadores judiciales y los servicios de inteligencia se profundizaron. Néstor Kirchner también reformó la Corte menemista con una integración que muchos coinciden como una de las más prestigiosas. Cristina Kirchner también modificó el máximo tribunal.
La ideologización fue a fondo: durante la gestión de la ex presidenta se creó Justicia Legítima, un espacio K que aglutinaba a jueces y fiscales. Cristina Kirchner llegó a pedir que los jueces fueran elegidos por el voto popular.
A pesar de todo eso, ninguno pudo escapar de las causas de corrupción. Ni Menem ni Cristina Kirchner tuvieron problemas judiciales durante sus mandatos. Menem dejó el poder y estuvo preso y atravesó varias condenas de los mismos jueces que lo nombraron. Cristina Kirchner, hoy detenida y condenada, también. Pero Menem murió sin ninguna condena firme, una atención de la justicia por sus formas de seducción, de las que careció el kirchnerismo en tribunales.
Y ahora Milei tiene esos espejos. Para reconstruir el Poder Judicial necesita el poder político del menemismo y el kirchnerismo. El mileismo busca tenerlo, para lo que necesitará un segundo mandato. Y no cometer errores e injusticias institucionales como el caso de la candidata María Verónica Michelli, propuesta por el Gobierno, aprobada por el Senado y ahora objetada por el Presidente por ser pariente Hugo Alconada Mon, un periodista que lo investiga.
Comenzó la designación de jueces. Tiene más vacantes para cubrir: hay más de 200 solo de magistrados, según los datos oficiales. Y sobre todo dos lugares en la Corte Suprema y la Procuración General de la Nación, como las sillas más preciadas. Ese es un capítulo en el que el Gobierno buscó designar en el máximo tribunal a Ariel Lijo y a Manuel García-Mansilla y no pudo, propio de su desmanejo del poder.
A los jueces se los nombra por sus condiciones jurídicas, pero pesa mucho cómo se mueven para llegar. “Hay que ver quién firma el pagaré”, decía por estos días un juez federal en referencia a los que piden los candidatos. Y la frase es de alguien que se reunió con el ministro de Justicia, Juan Mahiques, para solicitar por jueces. Y cuenta que logró varios nombramientos.
Milei comenzó el camino de la reconstrucción. Tiene que saber qué Justicia quiere y para qué. Hay dos espejos en la historia reciente para mirarse.
Fuente: www.clarin.com



